No solo es Enrique Alfaro que ya se declaró en rebeldía, también es Luis Donaldo Colosio Riojas que se niega a ser candidato presidencial por más que se le presiona, y ahora además es Indira Kempis, la diputada de Nuevo León que levanta la mano y se apunta como aspirante a la Presidencia por el partdo naranja.
La diputada despertó buenos comentarios y creció políticamente con su autodestape, aunque aún esta lejos de tener el capital político necesario para encabezar una campaña presidencial digna.
Lo importante de la sucesión de hechos es la pérdida de respeto y autoridad que exhibe el político veracruzano, fundador y administrador de lo que ayer fue Convergencia y hoy es Movimiento Ciudadano. Al parecer, el respaldo se figuaras como Patricia Mercado, Salomón Chestorivsky y Jorge Álvarez Maynez, cada día más burocratizados y menos ciudadanos, alcanza para mantener unido al que un día fue el rebaño de Dante.
Al paso que va Movimiento Ciudadano y si no se acercan rápido a Xóchitl Gálvez, el candidato presidencia de ese partido puede acabar siendo Samuel García, y no será por voluntad del político veracruzano, sino del presidente López Obrador, que cada día parece un factor más importante también en el territorio y en las decisiones del instituto político formado por Delgado Rannauro.
El peligro para los Emecistas es que si el largo brazo presidencial impulsa a Samuel García, no podrán quitarse de encima la etiqueta de esquiroles al servicio de Morena, que desde hace algún tiempo los amenaza.
