De la Fuente inició la derechización de la UNAM denunciada por AMLO

Marco Aurelio de los Santos

Juan Ramón de la Fuente inició la derechización de la UNAM con el asalto policiaco a CU en 1999.

Cada vez que el presidente López Obrador habla de la derechización de la UNAM en Nueva York suenan las alarmas.

El periodo neoliberal que el mandatario identifica como el causante del aparente desvío ideológico de la universidad, tomó vuelo justo cuando Juan Ramón de la Fuente, el actual embajador de su gobierno ante ONU, apoyado en los efectivos de la Policía Federal Preventiva, terminó con la huelga estudiantil de 1999 que estalló en defensa de la educación popular y gratuita.

Así inició el largo invierno neoliberal de la UNAM que tanto incomoda al presidente. Fueron ocho años del médico Juan Ramón de la Fuente, seguidos de otros ocho del también médico José Narro y están por cumplirse los ocho de un médico más, el desastroso Enrique Graue, al frente de la institución de cuya orientación tanto se queja el presidente. 

Más allá de que el presidente tenga sus razones para haber incluido en su gobierno a de la Fuente, el gran impulsor de la derechización universitaria, algo imposible de negar es el enquistamiento, a lo largo de esos 24 años de médicos en la Rectoría, de un grupo de personajes perfectamente identificados que, de izquierda o de derecha, se han convertido en el poder burocrático y en los grandes beneficiarios del presupuesto universitario. Sus excesos han sido tantos que fueron bautizados ya como la Casta Dorada de la UNAM por los salarios, las prestaciones y las ventajas de que gozan, además de lo poco que trabajan, en comparación con la mayor parte de las y los académicos universitarios.

La UNAM está por entrar al proceso de selección de nuevo rector y en su comunidad, igual que en Palacio Nacional, hay malestar por lo que se advierte como una serie de maniobras de la Casta Dorada, encabezada por los médicos Graue, Narro y el supuesto militante de la 4T, De la Fuente, por prolongar el control de su grupo sobre la institución imponiendo a otro rector, que tal vez no sea otro médico, pero sí sería  miembro de su camarilla, integrante de la burocracia universitaria.

De la Fuente, Narro y Graue siguen actuando como grupo porque así han dominado la UNAM. Para constatarlo es suficiente revisar el origen de la mayoría de los funcionarios que rodean al actual rector: llegaron en las gestiones de De la Fuente y Narro y ahí siguen, o si salieron temporalmente a colonizar otras instituciones públicas, ya volvieron.

Hoy, con solo revisar la lista de precandidatos a la Rectoría que alguna “mano invisible” promueve en los medios, queda claro que la Casta Dorada del tridente De la Fuente-Narro-Graue, trata de acaparar la lista de posibles con sus incondicionales, sin importar la pobreza de sus perfiles, para dejar a la Junta de Gobierno sin opciones reales y obligarla a elegir entre un candidato vinculado a Graue, uno ligado a Narro o uno apadrinado por De la Fuente. (MAS)

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