Martín Butrón

Un juzgado incompetente por materia y un juicio llevado en rebeldía, prácticamente en secreto, en contra de Edgar Ulises Báez Gutiérrez, por la autoría de la misma tesis de licenciatura, son los nuevos elementos que aumentan la montaña de dudas que ya existen sobre la probidad de la todavía ministra Yasmín Esquivel Mossa.
Los abogados Alejandro Romano y Eduardo Andrade anunciaron, en conferencia de prensa, el fin de la controversia por la tesis de licenciatura que sirvió a Yasmín Esquivel para titularse, a partir de la sentencia de una jueza de lo Civil, del Poder Judicial de la Ciudad de México, que falló en su favor en un juicio aparentemente entablado por la ministra contra Edgar Báez, por la autoría del trabajo.
La defensa de Esquivel advirtió que la sentencia es inatacable y definitiva, pero no aclaró ninguna de las dudas alrededor del supuesto juicio, entre otras, por qué se llevó casi en secreto y, particularmente, por qué no se le notificó a la UNAM, cuando la institución es parte interesada porque desarrolla una investigación académica sobre la autoría de la misma tesis.
Otra duda, quizá la más importante, está en la competencia del juzgado ante el que se desahogó el juicio. Se trata de un asunto de Derechos de Autor, al menos así fue planteado en su demanda por la ministra Esquivel y por su equipo legal. Esa materia es de carácter federal y sin embargo, la demanda se presentó ante un juzgado local y el procedimiento se desarrolló también ahí. En principio, para algunos abogados especialistas en la materia autoral, hay un problema grave de incompetencia, pues esa demanda tenía que haberse presentado y desarrollado ante un juzgado federal, un juzgado de Distrito en Materia Administrativa.
El hecho despierta sospechas porque el juzgado local ni siquiera debió admitir la demanda debido a su falta de competencia para conocer de ese asunto, por la materia de que se trata.
Esta es la tercera ocasión en que la justicia local de la Ciudad de México, admite indebidamente procedimientos en beneficio de Yasmin Esquivel. Antes había sido un juicio para evitar que la UNAM diera a conocer el resultado de sus investigaciones académicas sobre la autoría de la tesis, lo que ha provocado sospechas sobre el propio Poder Judicial de la Ciudad de México, a cargo del magistrado Rafael Guerra y ha incrementado las dudas sobre la probidad de Yasmín Esquivel. (MB)
