Staff/Lo que pasa

Primero me inscribo y después negocio era una frase que se hizo célebre entre políticos locales priistas cuando ese partido empezó a dejar atrás las prácticas burdas del dedazo, disfrazadas de candidatura de unidad, con que se condujo por décadas.
Hoy es la morenista Yeidckol Polevnsky, quien recurre a esa práctica para asegurarse un futuro en el morenismo que pareció olvidarla rápido, a pesar de ser una de sus fundadoras y además ex dirigente nacional del propio partido.
Ex representante empresarial y admiradora confesa tanto de Hugo Chávez como de Fidel Castro, Polevnsky sorprendió a todos el martes 13 de junio cuando anunció su solicitud de licencia a la diputación federal que ocupa, para inscribirse al proceso de selección, vía encuesta, de la candidata o candidato presidencial de Morena que ya contaba con la participación de las “corcholatas” conocidas: Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard, Adán Augusto López, Ricardo Monreal, además de los externos Manuel Velasco y Gerardo Fernández Noroña, del PVEM y el PT respectivamente.
Aunque nadie le concede posibilidades a la diputada, varios aseguran que su maniobra “mete ruido” y puede desvirtuar el proceso morenista. De entrada, el primero en morder el anzuelo y confirmarlo es el dirigente nacional, Mario Delgado, quien advirtió que la legisladora no podrá participar porque el acuerdo del Consejo Nacional de Morena definió una invitación cerrada a solo 6 personas, en la que Polevnsky no está incluida.
El problema para Morena está en que Yeidckol Polevnsky es una militante con derechos plenos y puede, con suficientes argumentos jurídicos, acudir al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación a impugnar la negativa a incluirla en el proceso.
Su ejemplo, intentar inscribirse sin invitación y haciendo valer sus derechos partidarios como militante, puede marcar el camino a seguir para otros que, como ella, busquen por esa vía algún premio de consolación, en forma de un cargo u otra candidatura, para asegurar su tránsito de un sexenio a otro.
