Rafael Hernández

Justo en los momentos en que Claudia Sheinbaum se despedía del Gobierno de la Ciudad de México con un evento en el Monumento a la Revolución, pues ahora busca ser candidata presidencial de Morena, la Línea A del Metro decretaba una suspensión completa del servicio y lanzaba a la calle a miles de usuarios en sus diferentes estaciones.
En redes sociales aparecieron varios mensajes de denuncia señalando la suspensión del servicio y la absoluta falta de información, por parte del personal del Metro, sobre lo que había ocurrido y el tiempo que se llevaría reanudar el movimiento de los trenes.
El Metro se convirtió, desde el incendio en su Centro de Mando, pero más notoriamente con el derrumbe de un tramo de la Línea 12, en el Talón de Aquiles de la administración de Claudia Sheinbaum. A pesar de las constantes fallas e interrupciones de servicio, la ex Jefa de Gobierno ha insistido, a lo largo del último año, en que hay mantenimiento e incluso se ha dedicado una inversión histórica a ese renglón del Sistema de Transporte Colectivo. Sin embargo, el estado de abandono de las instalaciones en la mayoría de la red y las recurrentes interrupciones en el servicio, desmienten la versión oficia sobre el buen estado y el correcto nivel del mantenimiento en el más importante de los sistemas de transporte de la ciudad. (RH)
